Un itinerario complutense para el mes de los difuntos XI: Ermita los Doctrinos

La Ermita del Santísimo Cristo Universitario de Los Doctrinos está al final de la calle Colegios, universitario porque a él se encomendaban los estudiantes y de los Doctrinos porque en él se aleccionaba a los doctrinos – como se llamaba a los niños de la Doctrina Cristiana que estableció aquí un colegio en la década de 1540 -, bajo la mirada de un crucificado que comenzó a llamarse el Cristo de los doctrinos.

La leyenda dice que en 1255 apareció en la muralla un pequeño Cristo crucificado y que por eso se levantó aquí la vieja ermita que sería reedificada a principios del siglo XVII. Fue lugar donde germinaron dos importantes órdenes religiosas del Siglo de Oro los jesuitas y los calasancios.

Pero la razón de su presencia en este itinerario se debe a que en su interior está el llamado Corral de Mataperros donde en 1581 se estableció el seminario para Niños de la Doctrina fundado por el sacerdote y licenciado Juan López de Úbeda que ya venía funcionando con anterioridad, y donde malvivían provisionalmente alrededor de treinta pupilos.

Era uno de los muchos patios de estudiantes que había en Alcalá donde los niños eran recogidos hasta que encontraran acomodo en cualquier pupilaje o posada donde poder quedarse ya que los colegios estaban saturados. El corral era un estercolero donde se enterraba a aquellos que morían fuera del seno de la Iglesia como los suicidas y ajusticiados.

Respecto al nombre del mismo, el historiador José D. Calleja explica que «intentaron los musulmanes sorprender a los alcalaínos y en una noche oscura asaltaron la muralla (…), los rechazaron y en rudo combate exterminaron a los asaltantes en aquel patio, por lo cual al sitio le quedó el nombre de Mataperros».

Con estos orígenes se entiende que fuera un lugar con fuertes propensión a los fenómenos paranormales como las apariciones que relató un vecino, quien dijo haber visto en varias ocasiones a una anciana vestida de negro con moño pasearse por el patio. Tantas veces la vio que decidió hablar con un sacerdote en busca de consejo. Hizo lo que éste le dijo, rezar por dicha alma y encender una vela por donde la viese pasar y no volvió a verla.

El Cristo de los Doctrinos, talla renacentista de 1590, también ha sido protagonista de algunos hechos milagrosos. En 1661 durante un derrumbe la talla se fragmentó, pero al llegar la sacristana o ermitaña que cuidaba la ermita comprobó que estaba perfecta. Hasta el s. XIX se veneró en un relicario uno de sus dedos. Y un milagro se considera el hecho de que se salvara de ser destrozado por los milicianos durante la Guerra Civil.

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leído por Ismael Carpintero.

 

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