Plaza de los Doctrinos

Sin alejarnos de la Ermita del Cristo Universitario de los Doctrinos, encontramos otro rincón fuera del tiempo, éste sí a la vista de todos.

Es la recoleta Plaza de los Doctrinos que se forma entre los muros traseros de la propia ermita, parte de la vivienda de doña Beatriz Dietrichstein y Cardona (1571-1631), Marquesa de Mondéjar y segunda patrona responsable de la fundación y construcción del vecino monasterio de carmelitas descalzas de Santa María del Corpus Christi, y de la iglesia de éste, obra del arquitecto fray Alberto de la Madre de Dios, de sobrio estilo barroco, decorada con una portada de piedra y dos grandes escudos, el del Carmelo y el de la familia Dietrischstein, que destacan sobre el redundante ladrillo rojo tan común de los edificios complutenses.

Son los admirados balcones de madera y ornamentos florales de la citada casa de la fundadora un elemento indispensable en la obtención de este escenario tan cautivador.

Todas las edificaciones que forman la plaza pertenecen a un conjunto que se levantó fuera de la Puerta de Aguadores, de ahí el sobrenombre del convento, de «las Monjas de afuera».

San Ignacio de Loyola

Completa el espacio una escultura del fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola (1491-1556), en mitad de la plaza, obra de José Luis Vicent, erigida en 1957 sobre un pedestal-fuente en cuyas caras se lee la inscripción: «A San Ignacio / Los Ejercitantes / de Madrid / Alcalá, 1957», que reemplazó entonces a la Cruz de San Sebastián, que según el investigador José Carlos Canalda, «jalonara el camino de la antigua ermita de San Sebastián», situada donde hoy está la glorieta de Manuel Azaña.

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La elección de este enclave se debió a su cercanía con el corral de Mataperros donde el santo explicaba doctrina a sus seguidores.

A esta entrañable placita la abrigan tres árboles de buen tamaño, dos pinos carrascos (Pinus halepensis), la conífera ornamental más abundante en Alcalá y un cedro del Himalaya (Cedrus deodara), y bajo éstos -los pinos sobrepasan los 20 metros de altura- hay diferentes especies arbustivas como setos de laurel cerezo, acebos, etc. Completan el espacio algunas farolas y bancos de piedra.

Cada uno de los elementos que la integran contribuyen a la consecución de uno de los rincones más apacibles y queridos por los complutenses.

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