Santo Tomás de Aquino (Patrón de la Universidad de Alcalá) y Parador de Alcalá de Henares

El santo dominico italiano Tomás de Aquino (1225-1274) fue uno de los intelectuales más trascendentales que ha dado la Iglesia Católica y alumbró la obra más profunda que se ha escrito en su seno, «La Suma Teológica», donde explicó todas sus enseñanzas basándose en las Sagradas Escrituras, la filosofía, la teología y la doctrina de los santos. Fueron tan concurridas sus clases mientras ejercía de profesor en la Universidad de Paris que a los 31 años se le concedió el doctorado excepcionalmente. Impartió clases en las universidades más prestigiosas de la Europa medieval. Se celebra su festividad cada 28 de enero, porque ese día de 1369 sus restos mortales fueron trasladados a Tolosa de Languedoc, mucho después de su fallecimiento ocurrido el 7 de marzo de 1274 yendo de camino al concilio de Lyon.

Fue canonizado y declarado Doctor de la Iglesia, y el 4 de agosto de 1880, el Papa León XIII lo proclamó patrón de todas las universidades y escuelas católicas, aunque en la Universidad española no se establecieron los patronazgos -aún hoy vigentes- hasta 1943 en la Ley de Ordenación de la Universidad Española donde se dice: «La Universidad española se coloca bajo la advocación y patrocinio de Santo Tomás de Aquino, el día de cuya fiesta no será lectivo y se solemnizará con actos religiosos y académicos». En 1529 se creó el primer colegio de la universidad alcalaína bajo su advocación, el Colegio de la Orden de Predicadores.

La Universidad de Alcalá, fiel seguidora de las tradiciones, celebró el pasado 27 de enero su tradicional acto académico con motivo de esta festividad en el Paraninfo del Colegio Mayor de San Ildefonso. Durante el cual se leyó una conferencia, se entregaron diplomas y premios, y el actual rector, José Vicente Saz, cerró el acto con un discurso que incluía la siguientes palabras: «…las universidades nos constituimos, como Santo Tomás, en defensoras de la universalidad y la importancia del conocimiento, que juega un papel cada vez más relevante en estos tiempos tan complejos, asediados por grandes problemas globales, para cuya resolución el conocimiento y la educación son elementos imprescindibles».

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En Alcalá, ciudad universitaria de vieja tradición, el nombre del santo está escrito con mayúsculas a la entrada del Parador de Turismo ya que éste se levantó en 2008 sobre los restos del Colegio-Convento de Dominicos de Santo Tomás de los Ángeles y de Aquino (1604), situado en la calle Colegios, así llamada por el elevado número de centros que acogía. Éste fue uno de los más importantes que tuvo la ciudad universitaria que ideó el cardenal Cisneros y donde estudió el teólogo, filósofo y físico Fray Domingo de Soto. El conjunto lo formaban una iglesia de una sola nave que perdió su cúpula, y cuya puerta da acceso a la cafetería del Parador,  que muestra una hornacina con la imagen de Santo Tomás sobre ella; un claustro de dos plantas con arcos de piedra berroqueña; la antigua huerta y el jardín alrededor de los cuales se distribuyen el restaurante, la biblioteca, el spa (antigua sacristía) y las habitaciones originales a las que se accede mediante una escalera también original. Todo ello forma parte de una sección de las tres que ocupa este complejo junto a las de otros dos colegios adyacentes ya desaparecidos según consta en planos originales del s. XVI.

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Junto al anterior estaba el Colegio de Santiago de Alcalá, más conocido como Colegio de los Manriques o de los caballeros Manrique, fundado por García Manrique de Luna, capellán de honor de Carlos V y Felipe II, que lo erigió en 1550 para colegiales de su linaje preferentemente, y que se corresponde, aproximadamente, con la entrada y vestíbulo del Parador. Y en la última sección se situaba el Colegio de Mercedarios Calzados de Nuestra Señora de la Concepción (1518), separado de otro colegio colindante, el de San Basilio, por el callejón del Pozo, y en cuyo tramo se encuentra el llamado «jardín tallado», un damero de patios ornamentales que dan acceso a las nuevas habitaciones, 98 en total, las cuales no se ven desde el exterior ni rompen la unidad estética que marcan las tapias del antiguo colegio porque fueron construidas en el subsuelo, en una planta rodeadas de jardines y bien iluminadas. De los 30.000 m2 del recinto, 1.000 son salas de convenciones y cerca de 9.000 jardines. Su restauración recibió numerosos reconocimientos de diversas instituciones nacionales e internacionales.

Volviendo a la historia de las construcciones originales, la invasión francesa, primero, y la Desamortización de 1836, después, vaciaron y devaluaron estos tres edificios que fueron reutilizados de la siguiente manera. En 1803 se había instalado la Academia del Cuerpo de Ingenieros Militares en el Colegio de los Basilios, actual Aula de Música, que se extendía hasta el Parador. En ella estaban acuartelados los 700 soldados que lo abandonaron y se unieron, en mayo de 1808 en plena invasión francesa, a la fuga del Regimiento Real de Zapadores y Minadores, que estaban en el Colegio Máximo de Jesuitas de la calle Libreros, con lo que -dicho sea de paso- la Academia de Ingenieros quedó disuelta «de facto».

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hornacina con imagen de Santo Tomás sobre dintel de la puerta de la cafetería del Parador
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Tras el fin de la guerra Carlista, en 1840, el Colegio de Santo Tomás de Aquino se convirtió en un cuartel de Caballería con capacidad para 100-150 hombres y 231 caballos. Y en 1852 se transformó en cárcel de hombres llegando a albergar hasta 1.000 reclusos entre presos políticos del régimen franquista y presos comunes, algunos tan renombrados como el banquero Juan March o El Lute. El penal se cerró en 1990 tras sufrir un tremendo incendio.

Veinte años después fue rehabilitado, convirtiéndose, por entonces, en el segundo Parador de Turismo más grande de España con 128 habitaciones. En su interior se combinan armónicamente cristal y acero,  piedra y ladrillo en líneas rectas, usando la madera en las zonas donde se juntan los materiales. Los usos de las dependencias hoteleras se han superpuesto sobre los habitáculos originales,  así algunas habitaciones son las antiguas celdas carcelarias y el edificio de los talleres penitenciarios acoge los salones de convenciones y congresos.


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El complejo se extiende a lo largo de la calle Santo Tomás de Aquino, donde se encontraba la entrada principal de la iglesia del colegio que en la actualidad ha quedado reducida a simple ventana. En esta calle también se encuentran varios edificios de interés. Frente al Parador, la fachada lateral de otro colegio-convento, el de los Agustinos Calzados de San Agustín el Real (1518) en el que se encuentra la antigua sede de los juzgados de Alcalá y un antiguo pabellón anexo a éstos. Aquí están desde que se restauró el colegio en 1989 los seis juzgados de Primera Instancia civiles. El teatro La Galera y el antiguo Penal de Mujeres, levantados sobre la iglesia y los restos del Convento de Carmelitas Descalzos de San Cirilo (1571) respectivamente, y la Casa de Acogida San Juan Pablo II que fue costeada por la Diócesis y los fieles complutenses, rehabilitando, en 2015,  un edificio antiguo que en su día ocuparon las religiosas de San Vicente de Paúl, para acoger personas sin hogar y comedor social atendido por voluntarios.

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