Torre de San Justo (Catedral – Magistral)

La torre más emblemática y más alta construcción de todos los edificios que se dibujan sobre el casco histórico complutense es la de San Justo, un auténtico mirador situado en el ángulo SO de la catedral.

De estilo gótico tardío lleva aparejado el nombre del insigne arquitecto que la diseñó y comenzó su construcción en 1528, Rodrigo Gil de Hontañón (1500-1577), uno de los mejores arquitectos españoles del renacimiento, autor y colaborador en más de cincuenta obras religiosas: catedrales, iglesias y conventos, y una veintena de obras civiles, entre las que se encuentra la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso, la joya renacentista que guarda Alcalá ideada por el cardenal Cisneros en 1499.

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Fue el elemento final que culminó la interminable obra que supuso la construcción de la catedral. Aunque el templo se había finalizado en 1516, la torre no se remató hasta 1618, a manos de otro maestro, Nicolás Vergara “el Mozo”, casi cien años después, con un chapitel de influencia flamenca siguiendo la tradición herreriana. En los ochenta y siete años que transcurrieron desde que se demolió la vieja torre medieval (1531) hasta que se finalizó la que hoy vemos, fueron varias las manos que le dieron forma y que organizan en tres fases su construcción. La primera y la última en que participaron los dos arquitectos mencionados, y una intermedia a cargo del maestro Agustín de Argüello que también intervino en 1582. Un período tan largo de construcción explica la disparidad de estilos que hay entre el templo y la torre.

Como campanario de la catedral hay que mencionar sus campanas que se distribuyen en los dos cuerpos superiores, a los que se accede mediante una escalera helicoidal de piedra, prodigio que no se apoya en eje alguno y que tiene un total de 165 peldaños de una sola pieza perfectamente encastrados. Su ascenso es amenizado por numerosos grafitis, algunos del s. XVI, y otras marcas que cubren los muros que la rodean, al parecer las hacían los canteros para señalar las piedras que habían transportado y cobrar por ellas.

 

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Al final de la escalera encontramos la primera sala de campanas, habiendo dejando antes otros dos espacios vacíos que en el futuro albergarán salas de exposiciones. Desde 1997 en este cuerpo hay ocho campanas de volteo que cuelgan en cada una de las troneras abiertas, dos en cada lado, y que llevan el nombre de Santa María (la más grande y pesada con más de 1.500 kg) y San Justo al norte, San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola al este, Santa Teresa de Ávila y Santo Tomás de Villanueva al sur y San Pastor y San Diego al oeste, santos todos muy vinculados a la historia de Alcalá. Estas campanas repican un cuarto de hora y cinco minutos antes de cada misa, escuchándose por todo el casco histórico y alrededores. Aunque también lo hacen para celebrar otros eventos religiosos o de interés general como fue recordar el aniversario de los diez años desde que Alcalá fuera declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1998.

Desde aquí y a través de otra escalera helicoidal de madera se accede a la segunda sala donde está el carillón de Ntra. Sra. del Rosario con quince campanas más pequeñas que pesan entre 27 y 56 kg, y que cada día a las 9:00, 12:00 y 18:00 horas interpretan los himnos de la Virgen de Fátima, de la Virgen del Val y de los Santos Niños respectivamente. Este cuerpo está adornado por una balaustrada de granito y rodeado por cuatro pináculos embolados que junto al chapitel le dan el toque herreriano. Hasta 1992 hubo sólo dos campanas en la torre y en su día tuvo hasta reloj.

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Tratándose de una torre las cifras importan. Su planta es cuadrada y tiene 12,5 m de lado; la altura máxima es de 62,5 m hasta la veleta; el chapitel cubierto de pizarra negra tiene 56 m y la cornisa más alta llega a los 40 m. Pero más allá de los datos técnicos son varios los relatos que alimentan su historia. Por ejemplo, su inapreciable inclinación. Para algunos se trata un fallo de cálculo de los arquitectos que la proyectaron y que al apreciarse en su largo periplo constructivo se optó por no rectificarlo al no suponer un peligro. Pero la más popular dice que quedó inclinada en 1689 cuando un terremoto, a pesar de no ser muy intenso, movió sus recios cimientos y derrumbó algunos muros que llegaron a causar heridos. Para otros, el seísmo que la inclinó fue el que sacudió a la Península Ibérica en 1755 y que arrasó la mayor parte de la ciudad de Lisboa.

Las vistas desde lo alto son impresionantes y fue una atalaya perfecta a principios de la Guerra Civil cuando las fuerzas militares sublevadas en Alcalá se atrincheraron en la catedral y usaron la torre como puesto de observación y tiro. Durante el posterior incendio, provocado tras la recuperación del templo por las tropas leales al gobierno, ardieron dos ruedas de campanas cuyos soportes aún se conservan, aunque la peor parte se la llevó el templo.

Tras su rehabilitación en 2011 el Obispado de Alcalá permitió las visitas turísticas que ofrecen una impresionante panorámica de la ciudad complutense y sus alrededores, imprescindible para tomar conciencia de la magnitud y riqueza monumental de la ciudad. He aquí una ínfima parte de lo que podemos observar. Por el lado oeste se ve el camino de Madrid con su puerta, y el lejano emplazamiento de la Complutum romana y al fondo la capital. Por el norte, el camino de Burgos, se ve hasta la sierra madrileña, más allá del recinto amurallado y el Palacio Arzobispal hacia donde nos conduce la mirada desde la plaza de los Santos Niños. Por el este, el camino de Guadalajara donde desemboca la calle Mayor y su prolongación en la calle Libreros, al fondo los cerros complutenses y el Ecce Homo. Por el sur, hacia Toledo, la antigua capital, donde se encontraba una de las siete puertas que tenía la muralla medieval, la del Vado, en ella estaban la Picota y el fielato de la ciudad y de fondo los bloques de viviendas que testimonian los desarrollos urbanísticos complutenses de los años setenta y ochenta junto al río Henares.

Fue el mirador más alto de la ciudad hasta que en 2005 lo desbancó la moderna Torre Garena que mide 71,75 m.

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